El Perú. No es que este de luto, es la humanidad la que está en escombros, que es otra cosa: ¿cuánto tiempo ha pasado desde que la civilización humana ha permanecido en el absoluto amoralismo político si tomamos en cuenta que desde el inicio de los días de nuestra infancia la creatividad ha sido completamente arrasada por un sistema de justicia educativa anti cultural. La práctica de la cultura salva al hombre, creando nuevos sujetos, hablo de modificar, no es solo leer un libro y ponerse a explicar el mundo sentado cómodamente en la jaula de la critica. La cosa más difícil que tiene como objetivo el peruano de hoy es ponerse a reflexionar sobre una serie de momentos de furias no resueltas frente a conflictos anteriores con sociedades más amplias, España, Chile, occidente si se quiere; y en lo micro, entre micro culturas las cuales que se han forjado a través del tiempo en torno a un manifiesto de defensa grupal, dígase un partido político, una banda musical u otra criminal.
En efecto, los dos grandes bandos que conforman el Perú, gringos y cholos no encuentran sosiego ni punto de encuentro sino que ambos duplican esfuerzos por diferenciarse más de lo que ya se encuentran divididas, sea por nivel socio económico o por características corporales. "Es la hora de los cholos" dice un empresario a un juez durante un chuponeo. Sin embargo la medida correctiva, desde la corte, -y ahí está la paradoja de quien es el villano y quien es el salvador- para cada grupo social conlleva a una serie de factores moralizadores cuya escala mas cercana no es precisamente la biblia católica, cuna celosa de las leyes, sino la constancia propia o quizá individual de los que creen esta bien para cada uno de los bandos y en tanto para la nación implica entenderla dentro de esa fábula política de lo que esta mal en contra de unos mandamientos moralizadores, como podría estar bien para el bando opuesto. Dicho de otro modo: desde cuando se genera esta idea del mal en una sociedad no hay una idea clara de hacer el bien, las cosas están mejor establecidas por la tablatura del diablo que se encuentra dentro hombre, no del político. Esta tablatura, del diablo, probablemente este devorando nuestras fronteras antropológicas mas primigenias, de bienestar común; en particular ese ese el desafío humano, en micro, peruano, donde el engendro del temor a la derrota y el encarcelamiento es lo que mayor peligro conlleva entre un sujeto y otro, el temor al otro, la desconfianza y el puñal. La disminución del contrato humano con sus entes naturales, no mentales, sino físicos; entiéndase lo físico como la fricción misma, el terreno y la fruta, que es anterior, es decir que trabaja para comer del suelo mismo, esta corrupta porque ahora es legal desear apropiarse del bien ajeno.
En efecto, los dos grandes bandos que conforman el Perú, gringos y cholos no encuentran sosiego ni punto de encuentro sino que ambos duplican esfuerzos por diferenciarse más de lo que ya se encuentran divididas, sea por nivel socio económico o por características corporales. "Es la hora de los cholos" dice un empresario a un juez durante un chuponeo. Sin embargo la medida correctiva, desde la corte, -y ahí está la paradoja de quien es el villano y quien es el salvador- para cada grupo social conlleva a una serie de factores moralizadores cuya escala mas cercana no es precisamente la biblia católica, cuna celosa de las leyes, sino la constancia propia o quizá individual de los que creen esta bien para cada uno de los bandos y en tanto para la nación implica entenderla dentro de esa fábula política de lo que esta mal en contra de unos mandamientos moralizadores, como podría estar bien para el bando opuesto. Dicho de otro modo: desde cuando se genera esta idea del mal en una sociedad no hay una idea clara de hacer el bien, las cosas están mejor establecidas por la tablatura del diablo que se encuentra dentro hombre, no del político. Esta tablatura, del diablo, probablemente este devorando nuestras fronteras antropológicas mas primigenias, de bienestar común; en particular ese ese el desafío humano, en micro, peruano, donde el engendro del temor a la derrota y el encarcelamiento es lo que mayor peligro conlleva entre un sujeto y otro, el temor al otro, la desconfianza y el puñal. La disminución del contrato humano con sus entes naturales, no mentales, sino físicos; entiéndase lo físico como la fricción misma, el terreno y la fruta, que es anterior, es decir que trabaja para comer del suelo mismo, esta corrupta porque ahora es legal desear apropiarse del bien ajeno.
Esta estratosfera contaminada que se compone dentro del espacio peruano, se entiende como la conducta transgresora de su propio entorno con la animalidad utópica que significa la urbe: la urbe solo existe si la naturaleza es negada; ahí esta la perspectiva amplia del estrés común de odiarse entre uno mismo y el otro. La política se apropia de lo natural, afirmando la artificialidad de la urbe. En el Perú la gente no se aísla porque no tiene como caminar un paso más allá del otro, claro está que no hay espacio en la capital, cuando el aislamiento en sí mismo es un concepto psicológico de alta necesidad auto exploratoria. es más fácil quitar al otro de su propio terreno: expropiar, robar como quiso hacer Alan García en el 85. Entonces en el dinamismo de la auténtica política negada se encuentra nuestra practica obtusa de la expresión misma de nuestro entendimiento del ejercicio del poder jodido por ejercerse sobre los que creen en él, valiéndose de la baja auto estima instaurada en el colectivo por historia: hasta el venezolano es mejor que el peruano, mejores propinas recibe. Esto, que es de gusto romano y de placer estético explica además que el hombre peruano centralizado se roza feamente con cada uno de sus congéneres porque el gusto estético esta en la degustación de las falsas ideas y en la confrontación de quién podría ser en el ínterin el cholo más power, más recio, con más mujeres u hombres, hasta que se lo trague el tiempo y entre el gran reemplazo, el hijo aprendiz de brujo; esta difícil paradoja es entendida hoy como un Darwinismo chicha social que separa entes sociales con un mismo discurso pero desde diferentes territorios: progresistas vs. oligarcas, con la misma fuente histórica expresa en un tiempo dividido en dos espacios políticos. La revancha del Inca ha tomado vuelo sobre el axioma de lo que "tú me debes". El pasajero golpea al chófer, el chófer insulta al pasajero, la cámara les cayó encima.
Debemos sumarle a la agresividad del hombre peruano la compleja tensión que existe entre sexos; la cuasi inexperta afirmación repetida del vulgo, que incluye a todos. Incluso al penoso academicismo que nos deja sin mucho pan que rebanar; cuando pan (la gente con buenas ideas desde abajo) para fabricar sobra, sobra la masa del pan; y sobre esa masa de pan esta sentada la gorda Temis símbolo de la corte y un puñado de vacas sagradas que salen en los medios perennizando un mismo discurso de alteridad (osea de "jódete"). Esta Temis es el símbolo de la mentalidad mas agresiva del hombre como sentido lógico de sujeto de poder, ojo, un poder arrebatado desde que el peruano se quedó sin falo, al menos así lo piensa. ¿Cuál es la cima del poder? es decir, ¿cuál es su significante más amplio y tangible?: aquello que todos quieren abrazar por un breve toque de inmortalidad o sino morir por ser visualizados, reconocidos o reconocibles, entonces reflexionemos sobre el sentido de la posesión; en ese tránsito de tener que optar por poseer más que el otro existe la llamada de auxilio donde se expone de llano que el ser humano no ha hallado desde un tiempo inicial un nido simple de conformación psicológica que a su vez ha complicado la posibilidad de alejarse con tranquilidad de la figura inicial que aquí la llamaremos como la placenta. El peruano no sale de ese mamadera llamada territorio-recursos. Esta confusión genera dos maneras de ver la percepción propia de la existencia: la primera en forma de revancha hacia la placenta, o en forma en extremo separada de la placenta con el propósito de unirse con pares similares para la repartija; y también existen intermedios; esos terceros peligran porque están con la indefensa voluntad de ser llevados como hoja seca hacia la destrucción; esa población es vulnerable -como la generosa esposa del juez que no le entra al amiguismo- y no se preocupó por violentar a no ser, mejor, penetrar en la esferas institucionales del poder. No es tarde el semen esta corriendo por las calles. Sin embargo aun están esos terceros ansiosos por desaparecerse a sí mismos, aniquilarse, en todo caso dos casos de los tres mencionados son auto destructivos. El poder se iguala en cantidad por posesión, entendiéndose a la posesión en sentido amplio; sin embargo aquí creemos que el sentido más preocupante es de orden sexual, más aún erótico, en su faceta trasgresora que empaña el concepto errático de si mismo y que se traduce en el robo y el fetiche de farándula.
Esto explicaría que en nuestro país dos tercios de la población puede estar eventualmente padeciendo de una agresividad latente, adormecida, alta mente peligrosa indicando un peligro de guerra -la que silenciosamente empieza a estallar- que esta generando nuevas formas de violencia; en particular, hacia la mujer y de la mujer hacia el hombre, esta última de manera simbólica entre papeles judiciales y saberes desmesurados. Recuerdo a Butler (1990) sobre la performatividad del sexo, que no depende de su apariencia biológica sino a la conciencia genética, en tal caso lo que en la conciencia se instaura es la radicalización de cual o tal discurso sobre el cuerpo y lo que uno le adjudica. Tal radicalización es desde ya violenta por la búsqueda de reconocimiento dentro de un margen de legalidad política la cual suprime a la designación de la sexualidad en sí. ¿Esa violencia es entonces innata, o natural?, en profundo esa violencia por hallar el reconocimiento de la elección involucra un desperdicio de energía constructiva, porque atiende a la política de la urbe la cual es una invención de la mente humana.
Entre el antes del nacimiento, durante y después de las doce solo queda entablar una idea de que estamos en la normal recuperación de la llamada de atención desde el individuo próximo, la tentativa del poder no pasa por articular sino por desarticular para volver a articular: suerte de cubo mágico que nos crea distancias discursivas; en todo caso el Perú no es nación por ser Marca Perú, ni por estar en guerra de sexos indefinidos, sea el fútbol o porque existen mas agentes de corrupción en la marea de favores o de gente que de acuerdo a un ideal se asume de buena voluntad al congregarse y ejercer un deber social, sino que el Perú es un país de diversas naciones poco reconciliables, y eso no es un peligro, el peligro es no querer reconocer que no es posible la reconciliación. Solo podría reconocerse a sí mismo como un país cuyo territorio modela cada pedazo de gente cuya naturaleza destructiva formulada por el ejercicio del poder la congrega. Hágase entonces la evaluación de recoger nuestros ejemplos de la historia que más éxitos como nación de pequeñas naciones nos diera.
Entre el antes del nacimiento, durante y después de las doce solo queda entablar una idea de que estamos en la normal recuperación de la llamada de atención desde el individuo próximo, la tentativa del poder no pasa por articular sino por desarticular para volver a articular: suerte de cubo mágico que nos crea distancias discursivas; en todo caso el Perú no es nación por ser Marca Perú, ni por estar en guerra de sexos indefinidos, sea el fútbol o porque existen mas agentes de corrupción en la marea de favores o de gente que de acuerdo a un ideal se asume de buena voluntad al congregarse y ejercer un deber social, sino que el Perú es un país de diversas naciones poco reconciliables, y eso no es un peligro, el peligro es no querer reconocer que no es posible la reconciliación. Solo podría reconocerse a sí mismo como un país cuyo territorio modela cada pedazo de gente cuya naturaleza destructiva formulada por el ejercicio del poder la congrega. Hágase entonces la evaluación de recoger nuestros ejemplos de la historia que más éxitos como nación de pequeñas naciones nos diera.

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