martes, 9 de mayo de 2017
Roles invertidos
No sé si es curioso o penoso ver a ciertos compromisos en estos últimos años donde los roles se invierten y a la vez se pervierten; el hombre se enreda en el hogar domésticamente adormecido bajo el progreso de la mujer y en todo caso, paradójicamente, se siente enseñoreado por dicho poder en construcción; lo afirmo porque observo una especie de feminización del hombre en la que simbólicamente esta siendo despojado, si no es que está ya siendo subyacentemente penetrado. El hombre es mujer y no hombre, y el progresismo modernista -no digo que sea malo, alabado sea- de la mujer lo rebaja al punto de constreñir su subconsciente con decisiones de la cónyuge bajo la idea de que es un buen hombre, macho semental seguidor de las micro-leyes familiares pero exento del báculo, es decir, un buey castrado que muge y golpea pero imposibilitado de reproducirse así mismo. Ptm
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