viernes, 23 de septiembre de 2016

Facebook o la agonía del contacto físico visual

Esta es una reflexión después de cerrar mi cuenta de Facebook por 20 días luego de casi 7 años de haberme aburrido de presenciar disparatados y superficiales posts así como interesantes y provocativas conversaciones. Citas canceladas, fotos envidiables, aventuras complicadas, recelos, caros viajes y extrañas riñas con personas tan queridas a quien incluyo, mi hija. La Sociología Simétrica afirma que el Facebook es un organismo vivo. Baumman la crítica, con la grave molestia del público joven, como una especie de trampa del ser; me pronuncio en acuerdo con este. En el Facebook, hay tanta inmateria positiva como negativa menos de lo primero y mas de lo último. Un entrañable cura amigo mio jamás tuvo un face, las razones las desconozco pero hasta donde lo recuerdo, hace 20 años, al desprenderse de unos cassetes de unos cantantes americanos y en particular uno de música clásica en guitarra italiana que me regaló, dijo después de dudar en una fracción que las cosas materiales eran para regalarlas. Facebook se erige como pseudo material, un bien consumidor de costoso tiempo que te hunde el sable en la estima o se la hundes a otros en el ego pretencioso, en la eliminación de este, en un marco de pantalla irreal.

De repente entras en esos pánicos de querer borrar de tu lista todo contacto; es ahí donde se cuelga la simetría sociológica para decirte que es ese organismo esta vivo. Nadie se muere si lo cierras, sino que es como la benzodiazepina, si la dejas te agarra la abstinencia pero nadie se muere, osea, si no lo tienes, se quiere más dosis, y otra más, pero como eres viejo y carente de control parental, te entra la tolerancia y te jodiste. No disminuirán tus defensas, solo apagarás un espectro que hace ruido por las noches y al amanecer. Aumenta tus ansiedades, disminuye tus conexiones y a lo mejor arruina tu publicidad personal, sin embargo existen canales alternativos o tal vez otros personajes pueden encargarse de hacer una buena pagina de face por ud. El silencio visual, se extraña, ese silencio audio visual propio a la antiguedad. Ceguera que el facebook se encarga al ensombrecer los sentidos, hace bien su trabajo. La gente y tu se leen, se ven las fotos, se piensan, se critican, se burlan, se aplauden, en un escenario sórdido y fantasmático.

Eres presencia por un minuto, por un cuarto de hora, media hora, una hora, un día, un mes, nadie lo sabe. Falsa la frase de Warhol que en el futuro todos tendrían cinco minutos de fama. Lo que tenemos son cinco minutos de cojudez. Menos para un emprendedor gigantesco, a quien representas un pixel, Don Zukerberg. Esta forma moribunda de usar la red es una falacia entorpecedora, idiotizante y narcótica, con una mórbida sonoridad de notificación que se constituye en un agente de polución maligna para la especie. Los 1500 amigos se deben así mismos la sobre exposición: desearte, tratar de decirte que existen o morir por saber como hueles, o como excretas. Lamerán tus más íntimos pensamientos, dilucidarán si alguien, si eres sensato o chistoso como Mayimbu, si eres alguien importante para la sociedad o el cero que los alivie. Por un minuto obtienes 200 likes y repetirás la película hasta agotar el último like, pobreza para el alma.

Evaluemos que se ha ganado en 9,8 o 7 años?, me interrogo- se ha ganado algo real con ese aplicativo? No mucho. Una publicidad benéfica a lo sumo, algunas cuantas citas con viejas amigas del pasado remoto, unas chelas con los amigos de tu barrio, a quienes les puedes tocar tranquilamente el timbre, por ahí alguien le hizo caso a tu post humantiario, todo lo demás es un amasijo de imágenes concretizadas en vanalidad. Nadie te da trabajo, nadie se preocupa por el estado de algún miembro familiar hasta que publicas su deceso, mejor no hacerlo. Nadie asiste al velorio de los pensamientos. Es pantalla fría, hielo de verano, un lago vacío en medio del desierto de la desolación actual, en la era del no contacto, de la disolución de la confianza, del cuestionamiento de los juicios del super-yo y de la aparición de un nuevo yo llamado, la desrrealización.

Contra esa nada estructural no se lucha, es un mismo sujeto que se divide en varios tentáculos, la muerte, la enfermedad, el aislamiento, la depresión, el dilema de Sartre. El Facebook debe usarse con responsabilidad. Si te desprogramas en su sentido positivo su espacio tiempo se convierte en horas de estudio, en minutos de contemplación, de lentos paseos al parque, de conversaciones táctiles, si se quiere en contactos extra sensoriales con el presente, Cuanto se aguantaría? sin herramientas de facto dudo que mucho. Espero que el pulpo tentador de este joven icono de la miseria humana de desear verse uno al otro desnudo no nos atore en la eternidad. Mínimo es, sacárselo del celular.

Ademar Díaz Aparicio
Sociólogo

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